No fue mi intención dejaros en tanto suspense. Sé que todos queréis saber qué pasó con el móvil. No os preocupéis, el móvil está bien. Había un pequeño lío por culpa de diferencias culturales -la manera distinta de escribir 1 y 7- que me causó un poco de vergüenza y de frustración (y casi diez euros) al intentar ponerle saldo pero al final todo salió bien. El otro misterio, las noticias buenas que recibí, lo puedo aclarar en seguida: si todo va bien, mi novio viene a visitarme en marzo. Tengo que buscar una expresión de alegría que no sea ¡Yay! porque es muy americana. Mi compi dice ¡Yoo Hoo! (¿Llu Ju?) pero creo que tampoco es muy español.

La semana pasada cumplí 25 años y todavía me cuesta creerlo. He vivido un cuarto de siglo... y ¿qué? Pues, supongo que he hecho muchísimo; depende de con quién me compare. Soy la primera persona de mi familia que ha estudiado para un Máster; vivo en otro país, hablo otro idioma; soy capaz de cocinar, limpiar y cuidar de mí misma; he visto cuadros famosos, el Vaticano, la Torre Eiffel, el David; en Suecia, experimenté la puesta de sol sobre la bahía, desde las montañas, sentada en el patio de la casa de unos amigos, tomando sidra y charlando mientras entraba la noche.

Me gusta mucho un poema de Amado Nervo:

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, 

porque nunca me diste ni esperanza fallida, 

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; 

porque veo al final de mi rudo camino 

que yo fui el arquitecto de mi propio destino; 

que si extraje la miel o la hiel de las cosas, 

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: 

cuando planté rosales coseché siempre rosas. 


Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: 

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 



Hallé sin duda largas las noches de mis penas; 

mas no me prometiste tan sólo noches buenas; 

y en cambio tuve algunas santamente serenas... 



Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. 

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

No quiero decir que, a los 25 años, siento que estoy «muy cerca de mi ocaso» pero estoy contenta. Hay cosas que quiero todavía, mas no lamento que no han pasado ya. La esperanza puede ser tan dulce come las experiencias.